
Recuerdo haber estado en el Parque de Ordesa y Monte Perdido. Tengo fija la imagen de todos esos turistas haciendo fotos de ese curioso reducto, mitad bosque, mitad museo dedicado a los árboles de verdad en su hábitat natural, y me viene a la cabeza la sensación de que para mucha gente se está convirtiendo precisamente en eso: un precioso mundo que se puede ir a ver cuando se quiera y que impresiona por su belleza, fuera de nuestras insidiosas manos humanas.
La realidad es que ha sido necesario preservar esa parte de la naturaleza, porque si no, nuestra evolución particular terminaría con la sostenibilidad de nuestro ecosistema. Y entonces, ¿qué?
Bueno, tampoco somos tan malos, joer.
Fotografía: Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Huesca).
F.
1 comentario:
Atraviesa los horizontes edaficos, y veras que debajo de los arboles hay un maravilloso zocalo paleozoico que registra la orogenia alpina. No todo en la naturaleza son plantas y animales.
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