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sábado, 17 de abril de 2010

El síndrome de la Histeria Compartida

El terrorismo y la violencia de género o la pederastia son ámbitos ante los que la opinión pública responde con una sensibilidad mayor respecto de otros conflictos sociales. Por esa misma razón, se muestra una repulsa total ante la más mínima sospecha de que se esté dando cualquiera de los casos citados, hasta el punto de que existen colectivos y asociaciones especialmente sensibilizados que se dejan empujar por la histeria y la sinrazón que condenan la sospecha como si ésa fuera la prueba máxima de su culpabilidad.

En el caso concreto del ‘Euskaldunon Egunkaria’- un diario publicado en euskera que fue clausurado por el juez Juan del Olmo en 2001 por su presunta integración con ETA y ante el que la fiscalía no presentó ninguna prueba-, el ámbito informativo es el del terrorismo, y las acusaciones que intentan sostenerse sin ningún fundamento y que rechazan la realidad que emana de las investigaciones de las autoridades acerca de la ausencia de relación entre el medio y la banda terrorista ETA, las defienden la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) y Dignidad y Justicia. El problema, en mi opinión, no es el de que una asociación tan sensibilizada con la tema, como lo es un colectivo de víctimas, repruebe a todo aquél que puedan poner en el punto de mira de las sospechas- aunque se hagan sin pruebas, como es el caso-. De hecho, y a pesar de pueda parecer un tópico, no creo que sea descabellado pensar que la pérdida de un ser querido puede llegar a sustituir la calma por el dolor y la lógica por el deseo de venganza. Por esa razón, no hay que mesarse los cabellos cuando vemos a la AVT pedir penas de 14 años contra inocentes, sino que debemos de rasgarnos las vestiduras cuando un juez como Juan Del Olmo se deja contagiar por la histeria colectiva y condena a un medio de información como si se tratara de una empresa cualquiera con una pena que se impone a cualquier habilitación constitucional directa o norma legal que la autorice.

¿Qué ha permitido que se cierre un medio durante 7 años sin ningún tipo de prueba que lo relacione con la banda terrorista? La preocupación y sensibilidad social asimilada por las instituciones del ordenamiento jurídico de este país.

No nos olvidemos, por otra parte, de que la conciencia ante un tema tan delicado como puede ser el terrorismo, es muy importante. Un tema especial requiere un tratamiento especial, y así está recogido en las legislación española. Por esa misma razón, y a causa de que las consecuencias jurídicas no son las mismas que las que se disponen para un delito “normal”, el cuidado y el rigor con los que se tienen que trabajar sobre dicho supuesto deben de ser también especiales, para no llevar a engaño o alimentar aún más la preocupación social. De esta forma, la justicia española se evitará obtener la fama que ha logrado el periodismo- diría que mundial- acerca de crear una noticia de donde no hay realmente nada de nada.

sábado, 9 de enero de 2010

Todos en pelotas

Con motivo del atentando fallido con una bomba en los calzoncillos de un terrorista nigeriano de Al Qaeda el pasado 25 de diciembre, se introdujeron nuevas medidas de control de seguridad en los aeropuertos estadounidenses. Además de las consabidas revisiones del equipaje facturado y de mano se ha añadido un nuevo tipo de registro personal: el del escáner corporal, en sustitución del tradicional detector de metales con un posible sencillo y físico registro superficial, que ofrece una detallada imagen del individuo escaneado y lo que lleva debajo de la ropa.

La primera pregunta que me viene a la cabeza ante este planteamiento es: ¿No se está vulnerando de este modo el derecho a la intimidad personal y al honor? Sí. Sí se está haciendo. No merece la pena que nos engañemos ni nos escudemos en ese ente omniprotector denominado Seguridad del Estado. Al fin y al cabo, desnudar a una persona “tecnológicamente” es una vulneración de su intimidad aunque sea en su propio beneficio. Pero, ¿cuáles son las otras opciones? Podemos sin duda enumerarlas: suponiendo que el control de seguridad de los pasajeros aún vigente en España no sea suficiente para protegernos- o más bien proteger a EEUU- de posibles atentados, la opción de seguir “como estamos” no sería una buena elección. Por otro lado podría estar la de endurecer los métodos tradicionales de cacheo. De hecho, ésta última ya se está llevando a cabo en aeropuertos estadounidenses donde no cuentan con escáneres corporales. Los registros corporales consistirían en un manoseo del individuo que permitiera llegar allí donde la vista no puede llegar. En palabras de Silvia Frutos de El País refiriéndose a un reciente viaje desde Nueva York “Les puedo asegurar que el registro corporal que me fue realizado violaba y vulneraba mi intimidad mucho más que cualquier escáner de cuerpo entero".

Llegamos entonces a un punto donde no podemos parar ni Retroceder, un punto peligroso donde están en juego otros derechos como el de la Vida y la seguridad de los ciudadanos estadounidenses y europeos. Si se nos pide el esfuerzo de implantar estos sistemas avanzados de registro debemos atender la llamada y llevar a cabo un control más exhaustivo de los pasajeros que tomen transportes de cualquier tipo. No obstante, podemos escoger la mejor opción tanto para nuestros intereses como para la preservación de nuestros derechos fundamentales. Para conservar los métodos actuales sólo podemos argumentar los errores que han llevado a esta situación descontrolada de paranoia política de sobreprotección contra un enemigo invisible, ya que el FBI y la CIA ya estaban alertados de la existencia del terrorista por un confidente y nada hicieron. De todas las malas opciones que podemos adoptar, la de la implantación del escáner corporal sería la menos mala de todas ellas. Además, ya va haciendo buen tiempo como para andar en pelotas.