Eso es precisamente lo que encontré en El asombroso viaje de Pomponio Flato. El libro desarrolla mediante una graciosa trama un interesante encadenado detectivesco, roto constantemente por el humor y la burla sobre lo manido y repetitivo de las producciones en torno al género policiaco: la novela actual transvasada a lo histórico tan de boga hoy en día. Me gustó la aventura de innovar en estos lares tan inexplorados por los que se encumbran en su propio Olimpo de habilidad literaria. A veces la luz también baja hasta los avernos.
Muchos autores como Felipe Benítez Reyes y su Mercado de Espejismos- totalmente recomendable- han realizado ya la odisea al hado mediante ataques a este todopoderoso empuje que busca desde crucifijos, hasta explicaciones de eventos trascendentales para la humanidad. Tanto Mendoza como Benítez ridiculizan esta obsesión hasta el hilarante escarnio. Me encanta, y es que la burla destructiva es práctica, o mejor aún, todo lo contrario. Puedes sentarte a reír sin más.
Fotografía: la portada del libro que se critica a la izquierda, abajo yo miccionando.
C. El contenido de este mensaje puede estar condicionado por financiaciones editoriales. No lo prueben en sus casas.
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